Se trata de un proyecto piloto con diez pacientes jóvenes, mayores de 15 años, afectados de diabetes de las comunas de Macul y Peñalolén, los cuales están midiendo varias veces al día su glicemia. Cada vez que ellos pinchan su dedo, deben depositar la muestra en una máquina que envía la información en forma remota (similar a la telefonía celular) a una central de monitoreo que registra cada uno de los resultados. Los datos son analizados por enfermeros y médicos que trabajan en una Central de Telemonitoreo, una especie de hospital virtual, que, a su vez, informan de los resultados a los médicos tratantes de los pacientes.
“En el sistema público tenemos una demanda que supera la oferta de especialistas. Con sistemas como estos podemos aprovechar mejor los recursos y actuar antes que el paciente se descompense. Tenemos que modificar las prácticas de atención de salud. No todo se resuelve con más camas en los servicios. Hay que anticiparse al daño y eso es lo que hace este monitoreo”, indicó la doctora Soto, Directora del CRS Cordillera Oriente, en la comuna de Peñalolén.
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